Padres de la patria

S/. 50,00

Padres de la patria

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Javier Echevarría

Hay una paradoja inherente en la construcción de una sociedad democrática. No podemos tener democracia sintiéndonos víctimas, es necesario que seamos protagonistas y nos volvamos ciudadanos; sin embargo, el único camino para que las personas se vuelvan ciudadanos es teniendo democracia. Es la paradoja de huevo y la gallina. Ser ciudadanos para tener democracia o tener democracia para ser ciudadanos. Son ambas cosas a la vez.
La democracia va más allá de un sistema político, es la necesidad que surge de una evolución en nuestra conciencia colectiva.
Nunca antes en la historia de la humanidad el ser humano se preguntó cuánto poder tiene sobre su vida. Es un despertar de conciencia que está presente en los distintos contextos de la vida humana y se manifiesta en la búsqueda de derechos. Estos derechos posibilitan poderes. Desde la liberación femenina y la adquisición de nuevos derechos y poderes sobre su vida, pasando por la revolución educativa que busca un alumna más protagonista, hasta la revolución corporativa que busca el equilibrio entre bienestar y productividad. El fondo de todas estas revoluciones es la conciencia de que tenemos más poder sobre nuestra propia vida y nuestro destino de lo que se tenía antes y, por ello, surge la exigencia de derechos que permitan el uso de este poder.
Dicen que la célula básica de una sociedad es la familia. ¿Podríamos decir que una sociedad democrática es una suma de familias democráticas?, ¿podemos aplicar la democracia al interior de una familia?, ¿se han preguntado si su familia es democrática?
La democracia tiene muchas características. En forma didáctica he hecho un acróstico con 10 principios, uno por cada letra. En el espectáculo y en el libro lo desarrollo.

Javier Echevarría

Padres de la patria

Hay una paradoja inherente en la construcción de una sociedad democrática. No podemos tener democracia sintiéndonos víctimas, es necesario que seamos protagonistas y nos volvamos ciudadanos; sin embargo, el único camino para que las personas se vuelvan ciudadanos es teniendo democracia. Es la paradoja de huevo y la gallina. Ser ciudadanos para tener democracia o tener democracia para ser ciudadanos. Son ambas cosas a la vez.
La democracia va más allá de un sistema político, es la necesidad que surge de una evolución en nuestra conciencia colectiva.
Nunca antes en la historia de la humanidad el ser humano se preguntó cuánto poder tiene sobre su vida. Es un despertar de conciencia que está presente en los distintos contextos de la vida humana y se manifiesta en la búsqueda de derechos. Estos derechos posibilitan poderes. Desde la liberación femenina y la adquisición de nuevos derechos y poderes sobre su vida, pasando por la revolución educativa que busca un alumna más protagonista, hasta la revolución corporativa que busca el equilibrio entre bienestar y productividad. El fondo de todas estas revoluciones es la conciencia de que tenemos más poder sobre nuestra propia vida y nuestro destino de lo que se tenía antes y, por ello, surge la exigencia de derechos que permitan el uso de este poder.
Dicen que la célula básica de una sociedad es la familia. ¿Podríamos decir que una sociedad democrática es una suma de familias democráticas?, ¿podemos aplicar la democracia al interior de una familia?, ¿se han preguntado si su familia es democrática?
La democracia tiene muchas características. En forma didáctica he hecho un acróstico con 10 principios, uno por cada letra. En el espectáculo y en el libro lo desarrollo.

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